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jueves, 6 de marzo de 2008

86.400

Supongamos que por alguna extraña razón fuéramos acreedores de un gran premio, un regalo que alguien decidió darnos… Supongamos que en este preciso instante llega alguien y nos entrega en nuestras propias manos 86.400 millones de pesos para gastar HOY!
Uf!... que no haríamos cierto?... se nos vienen un montón de cosas a la mente, seguramente pensaríamos en invertir, en ahorrar, en viajar, la educación de nuestros hijos, etc.
El problema es que este regalo tiene una sola condición… dura sólo un día, lo que no gastes hoy se desvanecerá, no podrás guardarlo para mañana, pero OJO, el día de mañana se te serán entregados otros 86.400 millones de pesos nuevos y tienes la increíble misión de gastarlos, sólo en un día…
Que loco sería todo esto, verdad?... Bueno, en realidad yo no he inventado este pequeño cuento, sino lo leí el otro día en “20 pasos hacia delante” de Jorge Bucay. El cuento sigue de la siguiente forma…
Cada día, cada uno de nosotros recibe ese regalo… somos acreedores día a día de 86.400 segundos para gastar...... segundos total y absolutamente valiosos para hacer con ellos lo que queramos…….
Nos hemos detenido en algún momento a pensar en eso?... Yo, por lo menos, la verdad es que nunca me lo había planteado de esa forma, y fue heavy para mi… darme cuenta que cada día que vivo es un regalo que se me otorga por alguna extraña razón… debe ser por la misma que me encuentro en este mundo sin haberlo siquiera pedido…
Entonces ahora… que voy a hacer cada día con este hermoso regalo?... de qué manera voy a gastar “mis” segundos… O es que acaso no me doy cuenta de que el día menos pensado este regalo puede dejar de serme entregado??... de qué forma voy a agradecer día a día por recibir este regalo y cómo le explicaré a mi hija lo afortunadas que somos cada día por estar juntas??...
Quería compartir acá con quienes se den el tiempo de leerme, esta pequeña reflexión que nos puede ayudar a replantear muchas cosas y valorar otras tantas.

3 comentarios:

Gerardo Donoso dijo...

Vivimos como inmortales, ese el problema.
¿Qué pasaría si te dijeran que te quedan sólo 84600 seg?
¿En que los aprovecharías?

¿Por qué siempre pensamos que vamos a morir de viejos, si en cualquier esquina podemos tener un accidente?

Hay que vivir cada día de vida como si fuera el último, no sólo para despedirse de todo el mundo, sino para hacer las cosas lo mejor posible.

Lo único que quedará de nosotros serán los recuerdos, tanto los buenos como los malos.

En el trabajo es donde quedan los recuerdos de si eras responsable y gente, buen compañero o mal compañero, educado o chanta, culto o ignorante.

En la familia quedará el recuerdo si fuiste buen o mal hijo, buen o mal padre o madre, buena o mala pareja.

En los amigos quedan siempre los buenos recuerdos, pero se borran rápido.

Muchas veces "los sanos" se compadecen del enfermo que padece algo mortal... "pobrecito está enfermo, se va a morir", como si los otros, "los sanos" no se fueran a morir nunca.

La única certeza que tenemos en la vida, absolutamente la única certeza concreta es que nos vamos a morir, pero la mayor incerteza a su vez es que no sabemos cuando.

Tal vez cuando leas esto yo ya esté muerto.

chan chann..

gerardo

María José Alfaro dijo...

Creo que cuando se es joven es muy común ver la muerte como un evento tan lejano que a ratos parece imposible, sin embargo, es claro que estamos equivocados. No sé que tan terrible sea morir, en realidad los que menos sufren la muerte son precisamente los fallecidos... creo que el aprovechar bien el tiempo es el vivir a los que amamos y que están en nuestras mismas condiciones de "inseguridad vital".
Por lo menos nunca he sabido de un muerto que diga lamentar no haber aprovechado su vida pero si a muchos vivos que sienten no haber vivido a ese muerto...

Cariños,

Anónimo dijo...

María José tiene mucha razón, es increíble ver como los vivos nos lamentamos por no haber aprovechado la vida del que ya partió, estar con ese alguien disfrutado del momento porque así como dice Gerardo, en cualquier momento nos vamos pal patio de los callados.

Amiga Luly, muy bonita reflexión y creo que eres una de las indicadas para contarle al mundo como gastar esos 84600 segundos.
Tienes razón, todos los días es un regalo, es una nueva oportunidad para mejorar y debemos aprovecharla.